Nuevas aplicaciones del metal desplegado

8 agosto, 2019 by

Las mallas de metal desplegado se originan a partir de una chapa de acero u otro material (acero inoxidable, aluminio, bronce, etc.) a la que se le hacen una serie de cortes o incisiones desfasadas para luego someterla a tracción paralela al plano y perpendicular a las incisiones.  El resultado de esta acción es que la plancha se “abre”, deformando los cortes que toman la geometría de un rombo que es la forma más común, pero no la única, en que se presenta este material.

El proceso de producción descrito permite elaborar mallas de metal desplegado en chapas de acero de diferentes espesores, lo que da origen a la clasificación de metal desplegado extra pesado, pesado y liviano. Esta variedad de tipos responde a diferentes atributos y desempeños.

En el aspecto estructural, una de las virtudes del metal desplegado es soportar una carga mayor que la chapa original de la que se fabrica. En otras palabras, para prestaciones iguales, el uso de metal desplegado permite soluciones de menor peso, lo que redunda en una economía que puede llegar a ser significativa. Otra característica importante del metal desplegado para su uso como pavimentos y/o rejillas de circulación es su condición antideslizante.

Aunque su origen está muy relacionado con la industria, también es un material que se usa mucho en construcción y crecientemente en la arquitectura y el diseño, especialmente en virtud de su variedad y diversidad geométrica, las distintas densidades, espesores y resistencias en las que se puede presentar. En la arquitectura en acero, en la que se marca la diferencia entre estructura y cerramiento, el uso del concepto de pieles y la necesidad de graduar la exposición a la radiación solar, abren un espacio de aplicación de gran interés a este material.

Pisos Industriales ahora se usan en edificios educacionales o en otros edificios de equipamientos, pasarelas y pasillos de mantenimiento antideslizantes, cierres perimetrales, rejas de seguridad, barandas y peldaños de escaleras o balcones. Además, lo podemos observar en las ya comentadas pieles de protección solar para fachadas ventiladas de edificios; en cielos, tabiquerías y aún en el mobiliario urbano. Como se ve, la amplitud de sus aplicaciones no tiene límites.

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